
La Audiencia Provincial de Gijón ha ratificado una condena contra Mediaset por vulnerar gravemente el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen de una mujer anónima y su pareja. Los hechos se remontan a la emisión de la docuserie de Rocío Carrasco, donde se señaló a esta mujer como una supuesta examante de Antonio David Flores, desencadenando lo que el tribunal describe como un «salvaje acoso mediático».
Una indemnización histórica por «pérdida de anonimato»
La justicia ha desestimado el recurso de la cadena y la obliga a indemnizar con 100.000 euros a la mujer y 50.000 euros a su marido. La sentencia es clara: Mediaset utilizó sus formatos estrella como Sálvame, Viva la vida, Socialité y Ya es mediodía para rastrear y exponer la vida de personas sin relevancia pública, revelando datos que «carecían de interés público».
Además de la cuantiosa multa, el tribunal ha ordenado la retirada inmediata de todos los contenidos relacionados con este asunto de sus plataformas y prohíbe a la cadena repetir este tipo de conductas en el futuro.
El rastro del «acoso» en los programas
La resolución detalla las infracciones cometidas por Telecinco:
- Grabaciones sin consentimiento: Se difundieron conversaciones telefónicas privadas en el extinto Sálvame.
- Localización de domicilios: Reporteros acosaron a la familia en sus viviendas privadas.
- Exposición del marido: En Viva la vida se llegaron a mostrar imágenes del esposo de la demandante para identificarlo públicamente.
Este fallo confirma que «no todo vale por la audiencia» y pone de manifiesto las prácticas l€galmente dudosas que llevaron al grupo de comunicación a una crisis de imagen de la que aún intenta recuperarse.