
MADRID. — La guerra fría entre Irene Rosales y Kiko Rivera ha terminado para dar paso a un conflicto abierto en el que la televisión es el principal campo de batalla. En un movimiento estratégico que nadie vio venir, la sevillana ha decidido romper su silencio de la manera más contundente posible: volviendo a la primera línea de Telecinco como el fichaje estrella de ‘El tiempo justo’, el magacín vespertino conducido por Joaquín Prat.
El «Timing» de la venganza silenciosa
La incorporación de Rosales no es una coincidencia. Llega apenas días después de que el DJ protagonizara una de las intervenciones más incendiarias en ‘De Viernes’, donde cargó sin piedad contra Irene y también contra Jessica Bueno, cuestionando aspectos económicos y de convivencia que han dinamitado lo poco que quedaba de su relación.
Aunque Kiko ha intentado recular en las últimas horas asegurando que «perdió los papeles», el daño ya está hecho. Irene, lejos de entrar en el fango de las redes sociales, ha optado por la vía profesional. Su regreso a las tardes de Telecinco se interpreta como una respuesta directa: mientras él se justifica en entrevistas puntuales, ella se asegura una silla diaria para dar su versión de los hechos.
Una ruptura sin retorno
Lo que en 2025 comenzó como una separación que prometía cordialidad por el bien de sus hijas, se ha convertido en 2026 en una ruptura total. Las disputas por la custodia y los reproches constantes han terminado por destruir cualquier puente. Con este fichaje, Joaquín Prat refuerza su formato con la figura que está en el epicentro del terremoto mediático, garantizando que el conflicto Rivera-Rosales seguirá dando jugosos titulares durante toda la temporada.