
MADRID. — El plató de ‘Espejo Público’ se ha convertido esta mañana en un auténtico campo de batalla dialéctico. Lo que comenzó como un debate sobre la seguridad ciudadana en Montefrío (Granada), tras el brutal ataque de un hombre con un hacha, ha terminado con Isabel Rábago plantándose ante sus compañeros y asegurando que no está dispuesta a tolerar descalificaciones personales: «No lo consiento; no estoy acostumbrada a esto».
El origen del polvorín
La chispa saltó cuando Rábago cuestionó las condiciones de entrada en España del agresor (de origen magrebí) y su posible regularización. «Hay que controlar quién entra en este país», insistía la periodista. Sus palabras fueron rápidamente cuestionadas por la presentadora, Susanna Griso, quien le recordó que el suceso parecía estar ligado a un problema de salud mental, independientemente de la nacionalidad.
Sin embargo, el tono subió de intensidad cuando el periodista Javier Caraballo calificó el discurso de su compañera como una «burda generalización» y, finalmente, como «racismo». Caraballo recriminó a Rábago que utilizara un caso aislado para estigmatizar a una comunidad de millones de personas, lo que provocó el estallido de la también abogada.
«No te lo voy a permitir»
Visiblemente enfurecida, Isabel Rábago se defendió de las acusaciones de Caraballo: «No te permito que me llames racista porque no me da la real gana». La tensión fue tal que, a pesar de los intentos de Griso por cambiar de tema, Rábago permaneció seria y en silencio durante gran parte del programa, mostrando su absoluto desacuerdo con el trato recibido.
Incluso Gema López intervino para intentar rebajar la victimización de su compañera, pero Rábago cerró el bloque con una sentencia rotunda: «Jamás he necesitado señalar a nadie para defender lo que yo creo». Este enfrentamiento deja en evidencia la fractura interna entre los colaboradores del programa a la hora de abordar temas tan sensibles como la inmigración y la delincuencia.