
MADRID. — Marta Peñate está atravesando uno de sus capítulos más difíciles. Tras varios días de silencio y confesiones sobre «días oscuros» y cuadros de ansiedad, la ganadora de Supervivientes All Stars ha revelado la causa de su tristeza: el resultado de su última transferencia embrionaria ha sido negativo. A pesar del golpe, la canaria ha dado una lección de resiliencia al compartir su proceso con una honestidad desgarradora.
Un «pozo» emocional tras el blanco nuclear
La influencer de 35 años, que nunca ha ocultado sus problemas de fertilidad, confesó que este nuevo intento fallido la ha hecho sentir en «un pozo». Marta relató la dureza física y mental del proceso: «Otra vez me vuelvo a llenar de ilusiones y otra vez, negativo. Pero una se vuelve a pinchar, se vuelve a llenar de moretones…».
Aunque Marta ya ha pasado por situaciones similares —incluyendo dos abortos previos—, admite que la experiencia no mitiga el impacto. «Sabíamos que mi caso iba a costar, pero aún sabiéndolo, duele», explicaba a sus seguidores, reconociendo que le ha costado mantener la sonrisa en sus compromisos profesionales mientras lidiaba con el dolor en privado.
Fe inquebrantable y el apoyo de Tony Spina
Pese al «blanco nuclear» del test, Peñate no se rinde. Su mensaje final ha sido de pura esperanza para todas las mujeres que atraviesan procesos de reproducción asistida: «Me han dicho que muchas lo consiguieron a la quinta o a la sexta, y yo sé que seré una de ellas».
En este camino, su pareja Tony Spina sigue siendo su pilar fundamental. Marta no dudó en dedicarle unas palabras de agradecimiento, calificándolo como «el mejor compañero del mundo». La presentadora concluyó su mensaje con una filosofía que ya es su bandera: «Caerse es parte de la vida, pero levantarse también».