
La noche del 17 de enero de 2010 marcó un antes y un después en la vida de Makoke, pero ha tenido que pasar más de una década para que la colaboradora reúna el valor de contarlo todo.
En una entrevista desgarradora en ‘De Viernes’, la malagueña ha detallado el episodio de violencia extrema que terminó con la detención de Kiko Matamoros y un parte de lesiones que nunca llegó a convertirse en denuncia por «miedo y amor».
Lo que comenzó como una noche de fiesta en la discoteca Buda junto a Guti y Arantxa de Benito, terminó en una persecución por la carretera de La Coruña a 200 km/h y una escena de terror en el domicilio familiar de Majadahonda. «Me decía que nos íbamos a matar y le daba igual», relata Makoke, describiendo a un Matamoros «fuera de sí» por un ataque de celos.
El pie en la cara y el atestado policial
El momento más sobrecogedor del testimonio describe la agresión física dentro de su casa: «Me tiró al suelo y me puso el pie en la cara mientras me gritaba». Makoke confiesa que intentó pedir ayuda, pero Kiko le arrancó el teléfono para impedirlo. Fue su hijo, Javier Tudela, quien se despertó en mitad del caos cuando la Guardia Civil ya estaba en la vivienda.
Por primera vez en televisión, el programa mostró el atestado policial de aquella noche, donde los agentes calificaron la situación como un posible caso de VIOGEN (Violencia de Género). A pesar de que los médicos certificaron marcas y desgarros en el cuello y la cara de la colaboradora, Makoke decidió no denunciar: «Él volvió a casa llorando como un niño y yo le quería».
Hoy, envuelta en un proceso judicial por alzamiento de bienes junto a su ex, Makoke asegura que «basta ya de tener miedo» y señala a Matamoros como el origen de un calvario que ha durado 25 años.