
Los recientes y convulsos movimientos de Kiko Rivera en los terrenos de Cantora continúan acaparando todos los titulares de la crónica social. La polémica comenzó a gestarse cuando Almudena Porras, la guardesa de la famosa finca, hizo público un durísimo y desagradable episodio emitido en el programa ‘¡De Viernes!’, donde se observaba de forma nítida al DJ y a su actual pareja, la bailaora Lola García, forzando la cancela principal de la propiedad y enfrentándose directamente a ella.
Aunque inicialmente la periodista Leticia Requejo desveló en ‘El tiempo justo’ que el motivo principal de este asalto era la sustracción de una misteriosa maleta cargada con documentación privada, las últimas informaciones aportadas por la colaboradora Sandra Aladro han destapado una realidad muchísimo más oscura y delicada.
El plan oculto para llevarse las pertenencias de Paquirri
Según la detallada información que ha salido a la luz en los platós de Telecinco, la polémica incursión del músico andaluz no se limitó a un simple papeleo, sino que ejecutó una operación perfectamente trazada para retirar objetos de la herencia de su padre que no le pertenecían. La guardesa de Cantora relató que el hijo de Isabel Pantoja orquestó una maniobra de distracción para evitar las miradas indiscretas de los medios y los vecinos:
«Kiko Rivera hace que se coloquen unas furgonetas pegadas a la salida de la casa para que se carguen sin que se vea lo que se está cargando»
Desveló Aladro. En el interior de dichos vehículos de gran tonelaje se transportó un botín histórico que permanecía en el salón principal de la finca: un lote compuesto por al menos siete cabezas de toros disecadas que pertenecieron al mítico diestro Francisco Rivera ‘Paquirri’.
Un durísimo golpe para los hermanos Fran y Cayetano Rivera
La gravedad de este traslado radica en el destino y la propiedad legal de dichos recuerdos taurinos, reabriendo una de las heridas familiares más dolorosas de la historia de España. Sandra Aladro ha confirmado que entre las piezas sustraídas en secreto se encontraban reliquias adjudicadas explícitamente a los hermanos mayores del DJ tras la muerte del torero en Pozoblanco.
Concretamente, se ha señalado el destino de dos de las piezas más cotizadas: «la del toro de la buena suerte», que correspondía legítimamente a la rama familiar de los Rivera Pérez, y otra cabeza de enorme valor sentimental destinada directamente para los Rivera Ordóñez. Este movimiento unilateral por parte de Kiko promete dinamitar por completo su relación con Fran y Cayetano, quienes llevan décadas reclamando sin éxito los trastos y recuerdos de su progenitor.