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El inventario completo del asalto de Kiko Rivera a Cantora: de coches a lavadoras y cabezas de toro

La finca Cantora ha vuelto a convertirse en el epicentro absoluto del escándalo nacional tras salir a la luz los escandalosos detalles del «autosaqueo» orquestado por el propio Kiko Rivera. Siguiendo las órdenes directas de su madre, Isabel Pantoja, y de su tío Agustín, el DJ se presentó en la emblemática propiedad gaditana en compañía de su novia Lola para coordinar una mudanza forzosa que muchos ya califican directamente de asalto.

La noticia ha dinamitado por completo la ya de por sí frágil paz familiar, provocando que su hermano Francisco Rivera ponga el grito en el cielo de inmediato al asegurar que se han retirado bienes históricos que le pertenecen legítimamente por herencia. Lo que parecía una simple mudanza previa a la venta de la finca ha terminado revelando un desvalijamiento tan minucioso y agresivo que ha dejado la mítica casa completamente arrasada, hasta el punto de que los camiones no han dejado ni los interruptores de las paredes ni los sanitarios de los baños.

Desde reliquias históricas de Paquirri hasta los electrodomésticos del servicio

El inventario de los objetos extraídos de la propiedad durante la incursión de Kiko Rivera mezcla recuerdos sentimentales de valor incalculable con enseres domésticos de lo más variopinto y sorprendente. Entre los vehículos que el hijo de la tonadillera sacó de la finca se encuentran dos coches con más de 40 años de antigüedad y en evidente estado de abandono: un Volkswagen Golf descapotable blanco que Paquirri regaló a Isabel Pantoja por su boda y un todoterreno Mercedes rojo que el torero usaba para vigilar el campo, además de dos tradicionales calesas destinadas a la casa del Rocío.

Sin embargo, la mezquindad de la mudanza alcanzó su punto más polémico cuando la guardesa de Cantora, Almudena Mateos, denunció públicamente las pésimas formas de la pareja al llevarse incluso una lavadora vieja destinada exclusivamente al personal de servicio, dejando a los trabajadores sin un bien de primera necesidad, todo esto junto a una misteriosa maleta repleta de documentación confidencial que Kiko entregó en mano a su madre en Canarias.

Las cabezas de toro del testamento y la amenaza de una demanda judicial

La mayor polémica del botín radica en la extracción de siete cabezas de toro que presidían el salón principal de Cantora, las cuales pertenecían a las tardes de gloria de Paquirri y estaban blindadas en el testamento firmado en 1987. El reparto oficial estipulaba que algunas de estas piezas eran propiedad de Francisco y Cayetano Rivera, destacando especialmente la cabeza del toro «Buena Suerte» —el astado que le abrió la Puerta Grande de Madrid al diestro—, la cual pertenecía legalmente a la familia Rivera Pérez y ahora está en manos del DJ.

Esta polémica maniobra de vaciado total podría costarle muy cara a Kiko Rivera, ya que el empresario libanés que compró la millonaria deuda de la finca está estudiando emprender acciones legales inmediatas contra él por entrar por la fuerza y causar graves daños estructurales en una casa que, según los expertos del corazón, quien la compre ahora solo va a adquirir una auténtica ruina.

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