
El panorama judicial de la televisión española ha vivido un auténtico terremoto tras el último y definitivo varapalo judicial recibido por Kiko Hernández. El Tribunal Supremo ha rechazado de manera tajante el recurso presentado por el excolaborador de ‘Sálvame’, ratificando punto por punto la condena que ya interpuso en su día la Audiencia Provincial de Cádiz. Con este fallo histórico, el tertuliano se ve obligado a pagar una indemnización de 30.000 euros a Julia Janeiro, la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, por haber vulnerado gravemente sus derechos al honor, la intimidad y la propia imagen.
La propia influencer no ha tardado en celebrar la resolución en sus redes sociales con un contundente mensaje donde asegura que los tribunales le han vuelto a dar la razón y que «no todo vale» en los platós de televisión, cerrando así un proceso del que Mediaset prefirió desmarcarse previamente al acatar su propia multa de 190.000 euros como responsable civil subsidiaria.
El acoso mediático que obligó a Julia Janeiro a huir tras cumplir los 18 años
La gravedad de los hechos ratificados por el alto tribunal se remonta al momento en que la joven alcanzó la mayoría de edad, instante en el que se convirtió en el objetivo absoluto de la fábrica de la tele. Según detalla la sentencia, se emitieron hasta 18 programas de ‘Sálvame’ en los que se especuló de forma sistemática y despiadada sobre la vida privada y escolar de la joven, provocando un nivel de asfixia y persecución que la obligó a mudarse de ciudad para escapar de las cámaras.
Durante el juicio, su madre, María José Campanario, ofreció un desgarrador testimonio en el que denunció públicamente la «inquietud, impotencia, zozobra y angustia» que sufrió su hija ante una campaña mediática que difundió informaciones totalmente infundadas y dañinas. El programa llegó a verter graves insinuaciones sobre supuestas malas relaciones escolares, detenciones por robo e incluso vinculaciones con el consumo de estupefacientes, cruzando líneas rojas que la justicia ha considerado intolerables.
Los jueces desmontan la gran excusa de los programas de Mediaset sobre los ‘influencers’
La resolución del Tribunal Supremo sienta un precedente fundamental en España al desmontar por completo la defensa que Kiko Hernández y el grupo de comunicación intentaron sostener durante el litigio. Los magistrados han dejado claro que el hecho de que Jesús Janeiro y María José Campanario sean rostros notablemente famosos en la prensa rosa no dota a su hija de una mayor trascendencia pública ni justifica una prospección de su intimidad por el simple hecho de llevar sus apellidos.
Asimismo, la justicia ha determinado con firmeza que contar con más de 200.000 seguidores en Instagram y ejercer como influencer no da derecho a los medios a emitir opiniones o realizar comentarios sobre la esfera privada de un ciudadano cuando estos carecen de cualquier tipo de interés general, asestando un golpe definitivo a las viejas prácticas del ya extinto formato de las tardes de Telecinco.