
El universo televisivo ha sido testigo de un momento completamente inédito y de un altísimo impacto para la crónica social con el esperado reencuentro en un plató de televisión entre Irene Rosales y Jessica Bueno. Las dos sevillanas, que comparten el importante nexo de haber sido parejas sentimentales del DJ Kiko Rivera y de tener hijos en común con él, han decidido romper el silencio y sentarse juntas en el programa ‘El tiempo justo’, el formato de Telecinco capitaneado por Joaquín Prat.
Durante esta histórica cita catódica, ambas mujeres abordaron con total naturalidad su pasado sentimental con el hijo de Isabel Pantoja, un paso al frente que promete agitar los cimientos del clan de Cantora y que marca un antes y un después en la compleja narrativa de esta familia.
Irene Rosales asume el terremoto familiar y Jessica Bueno marca distancias cordiales
La intervención de Irene Rosales no dejó indiferente a nadie al mostrarse sumamente tajante respecto a las inevitables repercusiones que este cara a cara tendrá en su entorno más cercano. La colaboradora admitió abiertamente ser consciente de las ampollas que puede levantar su aparición conjunta, reconociendo textualmente que puede llegar a entender que este encuentro histórico le pueda sentar mal y molestar tanto a Kiko Rivera como a Lola.
A pesar de la incomodidad que el asunto pueda generar en el músico, Rosales aclaró de forma contundente que ella no tiene ningún tipo de problema a la hora de coincidir en un espacio público con la modelo. Por su parte, Jessica Bueno quiso definir la naturaleza de su vínculo actual con la actual esposa del DJ, detallando que no tiene por qué ser amiga ni íntima de Irene ya que nunca se ha llegado a consolidar una amistad real entre ellas.
Un pasado sin trato y la prioridad absoluta por el bienestar de los menores
A lo largo de la intensa conversación en Telecinco, ambas protagonistas recordaron que sus respectivas andaduras no siempre han sido idílicas, reconociendo sin tapujos que han atravesado etapas muy complejas marcadas por el distanciamiento. Rosales relató de viva voz que en varios momentos del pasado no existió ningún tipo de relación ni trato entre ellas, una barrera que el tiempo y la madurez han ayudado a suavizar.
Pese a las diferencias del ayer, tanto Bueno como Rosales aseguraron con orgullo que conocen mutuamente a sus respectivos hijos y que siempre han mantenido una máxima inquebrantable por encima de cualquier diferencia de adultos: blindar la estabilidad de los pequeños y cuidar de manera prioritaria el bienestar de los niños.