
El complejo camino de Marta Peñate para convertirse en madre junto a su pareja, Tony Spina, ha dado un vuelco imprevisto que ha desconcertado a su comunidad de seguidores. Tras anunciar este domingo que las tres pruebas de orina que se había realizado tras la transferencia de su último embrión habían resultado negativas, la canaria se disponía a tomarse un tiempo de descanso.
Sin embargo, en las últimas horas se han producido novedades significativas tras someterse a una analítica. Durante un directo en su perfil de Instagram realizado este lunes por la noche, la exconcursante de ‘Gran Hermano’ y ‘Supervivientes’ repasó sus problemas de fertilidad y desveló que el test de sangre ha detectado la presencia de la hormona del embarazo, arrojando un valor de 34 mUI/ml en la prueba de la hormona beta-hCG.
Las explicaciones técnicas de Marta ante un valor hormonal inusualmente bajo
Ante las dudas de sus seguidores por la contradicción entre los diferentes test, la ‘influencer’ explicó que la hormona hCG se detecta tanto en sangre como en orina, siendo los test de orina muy sensibles, lo que justifica sus anteriores negativos. No obstante, Peñate se mostró sumamente cauta y realista al detallar la delicada situación en la que se encuentra, aclarando que tener la hormona a priori significa que se ha estado embarazada, se está embarazada o que el embrión se encuentra fuera del útero.
La colaboradora especificó que, para que el proceso marche bien a estas alturas, el nivel mínimo de la hormona debería situarse en cien, por lo que su cifra actual de 34 es muy baja y suele ser indicativo de un embarazo no evolutivo. Debido a esto, la clínica de fertilidad le ha ordenado repetir la analítica en cuarenta y ocho horas para comprobar si el valor se duplica o disminuye, obligándola además a retomar la medicación que ella misma había suspendido tras los primeros resultados negativos en orina.
La sombra de un trauma pasado y unas expectativas marcadas por la falta de esperanza
La situación actual ha revivido en la colaboradora los fantasmas de sus anteriores intentos, concretamente el embarazo ectópico que sufrió en noviembre de 2024, donde los valores se duplicaron inicialmente pero el proceso terminó en un aborto al no detectarse latido. Con total sinceridad, Marta confesó a su público que no alberga esperanzas en este momento, asegurando de forma tajante que no tiene fe y que asume que la situación no va a terminar bien.
A este factor anímico se suma el hecho de que ha comenzado a experimentar un sangrado, aunque ha aclarado que este se presenta sin coágulos. A pesar de la incertidumbre y del dolor que rodea esta fase de la betaespera, la canaria continúa visibilizando con total naturalidad los claroscuros de la reproducción asistida mientras espera el veredicto definitivo de los médicos.