
El conflicto histórico en torno a los bienes personales del difunto torero Paquirri ha dado un vuelco absoluto tras la marcha de Isabel Pantoja de la emblemática finca Cantora. Los movimientos en los terrenos andaluces salieron a la luz de forma accidentada después de que la guardesa de la propiedad, Almudena Mateos, difundiera un vídeo televisivo que reflejaba una tensa discusión con Kiko Rivera y su novia Lola a las puertas de la vivienda.
Sin embargo, poco después se constató que la controvertida visita del DJ respondía a un plan minuciosamente trazado para rescatar los objetos familiares que la tonadillera custodió durante décadas. Según revelaron fuentes periodísticas, Rivera organizó un despliegue de furgonetas estratégicamente posicionadas junto a la salida de la casa para ocultar la carga, logrando extraer una maleta con abundante documentación y un valioso lote de pertenencias que corresponden legítimamente tanto a él como a sus hermanos mayores, Fran y Cayetano Rivera.
Las cabezas de toro de Paquirri abren el debate sobre las pertenencias de los Rivera Ordóñez

Entre los enseres recuperados de la finca por el hijo de la artista se encontraban al menos siete cabezas de toros que decoraban el salón principal de Cantora, incluyendo piezas de gran valor sentimental como la denominada «del toro de la buena suerte». La noticia encendió las alarmas de Francisco Rivera, quien inicialmente admitió la dificultad de saber con exactitud qué objetos se habían trasladado, aunque se mostró totalmente convencido de que parte de ese patrimonio le pertenecía por herencia directa.
Entre las piezas reclamadas destaca una cabeza de toro que el ganadero Samuel Flores le dedicó de forma exclusiva a Francisco, la cual cuenta con una placa identificativa en la parte inferior. Pese a las dudas iniciales y a la confirmación pública del propio Kiko Rivera de haber recogido de su casa lo que consideraba suyo, la incertidumbre sobre el destino definitivo de los capotes, trajes de luces y aperos de torear mantuvo en vilo al clan taurino durante los últimos días.
Un mensaje conciliador por parte de Kiko Rivera reabre las puertas a la reconciliación de los hermanos
La resolución definitiva de esta disputa familiar se produjo durante la noche del jueves 4 de junio, cuando Francisco Rivera rompió el silencio a las puertas de una plaza de toros ante las preguntas de los reporteros de Europa Press. Visiblemente emocionado, el diestro desveló en exclusiva haber recibido un mensaje de texto sumamente cariñoso por parte de su hermano menor que cambia el rumbo de su relación.
En dicha comunicación, el DJ le notificó que había conseguido recuperar un total de ocho cabezas de toro de la finca y que su firme intención es proceder a repartirlas equitativamente entre Cayetano, Francisco y él mismo. Ante este gesto, Fran Rivera no dudó en alabar públicamente la actitud de su hermano afirmando que es un detalle que lo honra y que dice muchísimo de su parte, reconociendo además que él ya había abandonado toda esperanza de recuperar los legados de su padre y confirmando que este movimiento deja la puerta completamente abierta a una esperada reconciliación familiar.