
El conflicto por la herencia de Francisco Rivera ‘Paquirri’, que ha mantenido dividida a su familia durante más de cuatro décadas, ha dado un giro histórico e inesperado. Kiko Rivera tomó la drástica decisión de acudir personalmente a la finca de Cantora para recuperar varios objetos personales de su padre que permanecían guardados en una habitación oculta.
Entre las pertenencias rescatadas se encuentran las icónicas ocho cabezas de toro que el diestro legó en su testamento y que, tras años de desencuentros y un supuesto robo ficticio en el pasado, el DJ se ha comprometido a repartir equitativamente entre sus hermanos mayores, Fran y Cayetano Rivera. Este sorprendente paso al frente ha sido recibido con gran emoción por Francisco Rivera, quien confesó que ya había abandonado la esperanza de recuperar el legado de su progenitor y ha asegurado que este noble detalle deja, por fin, la puerta abierta a una reconciliación definitiva entre ellos.
Kiko Rivera arremete con dureza contra su hermana desde el interior de su coche
Sin embargo, la cara amarga de este acercamiento familiar la ha protagonizado la nula relación que el músico mantiene con su hermana, Isa Pantoja. A pesar de que la influencer intentó rebajar la tensión mostrándose contenida ante la prensa y declarando un escueto «que haga el bien» al enterarse de la entrega de los trofeos taurinos, Kiko Rivera no ha tardado en pararle los pies de manera fulminante.
En la última emisión del programa El tiempo justo, el presentador César Muñoz arrancó el espacio mostrando unas impactantes imágenes en exclusiva del DJ grabadas desde el interior de su vehículo. Visiblemente molesto al ser preguntado por si esperaba que su hermana le contestara a un mensaje cariñoso, Kiko sentenció la nula relevancia de la joven en los asuntos del clan con una frase lapidaria: «Mi hermana aquí ni pincha ni corta, es como una cuchara», añadiendo con total frialdad que ella no tiene nada que ver en este histórico reparto.
Isabel Pantoja se desmarca del reparto debido a su supuesta fobia a los trofeos taurinos
En el epicentro de este terremoto familiar también se sitúa la figura de Isabel Pantoja, cuya postura respecto al movimiento de su hijo ha generado diversas contradicciones. Aunque en un primer momento el propio Kiko Rivera deslizó que la entrega de los objetos había sido una decisión consensuada y «de los dos», colaboradores de la crónica social han matizado que la tonadillera ha preferido adoptar una posición completamente neutral.
Según ha trascendido de fuentes cercanas a Fuencarral, la cantante de Era mi vida él nunca sintió un apego especial por las cabezas de toro —atribuyéndole incluso una fobia oculta hacia los astados— y las mantuvo colgadas en los salones de Cantora estrictamente por respeto a la memoria de su marido. Ante el asalto de su hijo para llevarse las piezas, la artista se limitó a decirle de forma indiferente que hiciera «lo que quisiera» con ellas, permitiendo de forma indirecta un movimiento que podría reconstruir los puentes entre los hermanos Rivera mientras dinamita por completo el vínculo con Isa Pantoja.