
MADRID — Cuatro décadas después de la trágica muerte de Francisco Rivera ‘Paquirri’, la intrahistoria del torero y su entorno sigue acaparando los principales titulares de la crónica social. En esta ocasión, ha sido su hermana, Teresa Rivera, quien se ha sentado en el plató de ¡De Viernes! tras la emisión del especial El precio de Cantora. Con un testimonio desgarrador y cargado de reproches, Teresa ha revelado el lamentable estado de abandono en el que se encuentra la mítica finca familiar y ha destapado los detalles más oscuros de la convivencia del diestro con Isabel Pantoja.
Visiblemente afectada por la situación actual de Cantora, Teresa no dudó en arremeter duramente contra la tonadillera: «Es vergonzoso, me da pena. Una persona que lo ha tenido todo y que llegue a dejar Cantora como la ha dejado… Es una okupa en su propia casa», sentenció. Además, recordó el punto de inflexión en el que la artista tomó el control absoluto de la propiedad, llegando a prohibir la entrada a la piscina a sus propios sobrinos, lo que provocó un fuerte enfrentamiento entre los hermanos Rivera. Según su relato, ella soportaba asistir a la finca únicamente para vigilar el trato que recibían Francisco y Cayetano, los hijos mayores del torero, ya que Carmen Ordóñez temía las actitudes de la cantante hacia ellos cuando el matador no estaba delante.
Un matrimonio roto y tensiones insostenibles detrás de los focos

El testimonio más impactante de Teresa Rivera giró en torno a los últimos meses de vida del torero, asegurando que el matrimonio estaba completamente sentenciado antes de la fatídica tarde de Pozoblanco. Paquirri, según sus palabras, había comenzado a quitarse la venda de los ojos y planeaba dar un paso definitivo:
«Me llamó por teléfono y me dijo: ‘Ya hablamos porque voy a hacer algo, separarme’. Lo tenía muy meditado. Estaba harto de la familia Pantoja; allí los que mandaban eran ellos».
Teresa relató que el diestro se negaba en redondo a seguir manteniendo a la familia de su esposa, recordándole a la propia Isabel una frase lapidaria cuando esta sopesó abandonar los escenarios: «Haz lo que quieras, pero ¿quién va a mantener a tu familia si no trabaja ninguno?». Respecto a la aparente armonía del clan, la invitada fue tajante al describir la cruda realidad de los Pantoja puertas adentro: «Cara al público viven de una manera y por detrás se mataban vivos».
La sombra de la infidelidad y el distanciamiento definitivo con Kiko Rivera
La entrevista también abordó la supuesta infidelidad de Isabel Pantoja hacia el torero antes del nacimiento de su hijo Kiko, una información que a Teresa le transmitió un empleado de Cantora pero que nunca tuvo tiempo de revelarle a su hermano. Vinculó este tenso panorama con una monumental discusión en un coche en la que estuvo presente el también diestro ‘El Soro’: «No se mataron de milagro. Tuvo que ser muy gordo. Antes de la cogida mortal, mi hermano no estaba bien, no daba pie con bola», recordó con amargura.
Finalmente, Teresa se sinceró sobre la nula relación que mantiene con su sobrino, Kiko Rivera, señalando directamente a la tonadillera como responsable de este alejamiento:
«Su madre le metió tanto odio sobre la familia de su padre… Él ha crecido pensando que los Rivera son veneno. Mi padre se fue con la pena de no haberle dado un abrazo a su nieto y a mí hoy por hoy ya me da igual».
Pese al dolor acumulado, concluyó asegurando que no le cerraría las puertas de su casa si él decidiera dar el paso, pues le habría encantado poder contarle «lo más bonito de su padre».