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Revelan los detalles inéditos de la convivencia entre Rocío Carrasco y Rocío Flores junto a Fidel Albiac

MADRID — Han salido a la luz nuevos e impactantes detalles sobre la compleja convivencia diaria que mantenían Rocío Carrasco y su hija, Rocío Flores, durante los años en los que la joven residía en el domicilio familiar junto a Fidel Albiac. Las revelaciones forman parte de un informe psicológico fechado el 5 de noviembre de 2012, elaborado por el Equipo Técnico de Asesoramiento de la Comunidad y publicado por Vanitatis.

El documento analiza las profundas fricciones familiares y revela la existencia de dos visiones completamente contrapuestas sobre la rutina, la exposición mediática y las normas del hogar.

La protección de la intimidad frente al acoso mediático

Según se detalla en el dictamen técnico, las mayores discrepancias en el hogar surgían por el firme empeño de Rocío Carrasco y Fidel Albiac de blindar su privacidad y proteger a los menores de la presión de la prensa del corazón, una atención que percibían como asfixiante:

«La vida de la madre parece muy mediatizada por la necesidad de esta y su pareja de permanecer fuera de los medios de comunicación y el seguimiento que tiene por parte de esos medios los vive como agresivos», recoge el informe, señalando además que Carrasco «verbaliza que siempre ha querido alejar a sus hijos de ese ambiente, por lo que a ella y a su pareja no les gusta acudir a lugares, fiestas o acontecimientos que puedan ser objeto de cámaras».

La percepción de la menor: Entre el aislamiento y el reproche

Sin embargo, las estrictas medidas impuestas para evitar a los fotógrafos no fueron comprendidas por la joven Rocío Flores, quien interpretaba la reclusión y las limitaciones como una muestra de desafecto materno.

El informe psicológico recoge textualmente la frustración transmitida por la menor durante las entrevistas con los especialistas:

  • Restricciones en el ocio: «Ello es entendido por la menor como maltrato de su madre hacia ella: ‘no vamos a centros comerciales o parques temáticos'», manifestaba la joven a los técnicos.
  • Ausencia en eventos familiares: La menor reprochó duramente la inasistencia de su madre a sus celebraciones religiosas: «‘Incluso no acudió a mi bautizo, comunión, confirmación. Qué madre se pierde eso'».

El propio informe se encarga de acotar dicha declaración señalando un matiz clave: «Señalar que esos tres acontecimientos se producen el mismo día, hace aproximadamente un año. En la actualidad, la menor nos refiere que es católica, pero no practicante».

Estas revelaciones documentales permiten comprender con mayor claridad el trasfondo emocional, las discrepancias cotidianas y la brecha insalvable que terminó por fracturar de manera definitiva la relación entre madre e hija.

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