
MADRID — La batalla judicial entre Feliciano López y Alba Carrillo ha dado un vuelco definitivo. Tras más de diez años guardando absoluto silencio frente a las continuas declaraciones y opiniones de su exmujer en los medios de comunicación, el extenista ha decidido acudir a los tribunales e interponer una demanda contra la colaboradora por un presunto delito contra el honor y la intimidad.
Según ha revelado la periodista Paloma García Pelayo, la demanda fue presentada formalmente a principios de verano y ha sido admitida a trámite por el juzgado hace tan solo unos días, marcando el inicio de un proceso legal sin precedentes entre ambos.
Una decisión meditada por la protección de sus hijos
Lejos de tratarse de un impulso o de un pronto mediático, la iniciativa legal ha sido fríamente calculada y respaldada por su entorno más cercano:
- El peso de la familia: Feliciano López, que actualmente es padre de dos hijos (Darío y Marco) junto a su esposa Sandra Gago, ha decidido dar este paso para proteger a sus pequeños. Al tener ya edad suficiente para acceder a teléfonos móviles, redes sociales y medios de comunicación, el deportista busca evitar que sus hijos queden expuestos a las declaraciones que se vierten sobre su figura.
- Años de silencio que llegan a su fin: Tras soportar reproches públicos desde que la pareja anunciara su separación en 2016, el extenista ha considerado que se ha cruzado una línea roja y que es momento de frenar los ataques en los platós.
Un expediente kilométrico: Cientos de páginas de pruebas recopiladas desde 2016
La defensa del tenista ha trabajado minuciosamente durante meses para estructurar un expediente que los expertos califican como «muy, muy voluminoso»:
- Recopilación exhaustiva: La demanda contiene cientos de páginas donde se detallan y analizan de forma cronológica todas y cada una de las intervenciones de Alba Carrillo en programas de televisión, entrevistas en prensa escrita y publicaciones en redes sociales en las que hace mención a su vida en común o a la figura del deportista.
- Delito continuado: El equipo legal argumenta que la reiteración de estas alusiones públicas a lo largo de casi diez años constituye una vulneración sistemática de su derecho al honor y a la intimidad personal y familiar.
Con la admisión a trámite de la demanda, la expareja se prepara para un inminente cara a cara en los juzgados que promete marcar un hito en la crónica social y reabrir de forma definitiva las heridas de su convulso divorcio.