
MADRID — Horas después de que se conociera el triste fallecimiento de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada de su vivienda en Madrid el pasado 23 de septiembre, han salido a la luz los detalles clínicos sobre las causas de su deceso. Según ha revelado OKDIARIO a través de fuentes cercanas a la familia de la anciana, la octogenaria ha muerto por «agotamiento severo» en la planta de Geriatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón.
La noticia aporta luz sobre las circunstancias médicas que rodearon sus últimas dos semanas de vida, confirmando el demoledor impacto que el desalojo tuvo en su estado de salud físico y mental.
Un diagnóstico derivado de la ansiedad y el estrés del desalojo
Los informes médicos y los testimonios de su entorno familiar coinciden en señalar la estrecha relación entre el traumático episodio vivido y el rápido deterioro de la paciente:
- Incapacidad para alimentarse: Tras ingresar en el centro hospitalario el mismo día de la ejecución del lanzamiento, la anciana se encontraba profundamente desganada y pasó sus últimos días sin ingerir alimentos.
- Cuadro clínico severo: Los profesionales sanitarios le diagnosticaron un cuadro de agotamiento severo provocado de forma directa por el estrés y la elevada ansiedad derivados de perder su hogar a los 87 años.
- Traslado a Geriatría: Tras varios días de observación en los que debieron realizarle múltiples pruebas para evaluar el fuerte impacto emocional sufrido, fue trasladada a la planta de Geriatría, donde permaneció bajo cuidados intensivos hasta su último aliento.
«Ha fallecido sabiendo que era muy querida»
A pesar del doloroso desenlace, las mismas fuentes familiares han confirmado que Maricarmen no estuvo sola en sus momentos finales, estando acompañada por un familiar cercano en el instante del deceso.
Asimismo, desde su entorno han querido transmitir un mensaje de consuelo en medio de la tragedia, destacando que la anciana estuvo al tanto de la inmensa ola de solidaridad y apoyo popular que su caso despertó en toda España durante sus días de ingreso:
«Ha muerto por agotamiento, pero ha fallecido sabiendo que era muy querida,» revelaron fuentes de su círculo íntimo, subrayando que el afecto recibido supuso un reconfortante alivio durante su estancia hospitalaria.
El revelador diagnóstico médico promete encender aún más las protestas de los colectivos por el derecho a la vivienda, que continúan movilizados exigiendo responsabilidades políticas por las consecuencias humanas de este tipo de intervenciones.