
MADRID — Noche de máxima tensión y alto voltaje en el plató de ‘De Viernes’. Telecinco decidió estirar de nuevo el arrollador éxito de audiencia cosechado por Belén Esteban en sus anteriores apariciones, esta vez sentando en plató a Beatriz Trapote para responder a los ataques de la de Paracuellos. Sin embargo, la mujer de Víctor Janeiro no esperaba verse acorralada de forma tan contundente por el equipo de colaboradores del programa, en una noche que culminó con una grave insinuación sobre Andrea Janeiro que la propia presentadora, Bea Archidona, tuvo que cortar de raíz.
Acorralada por la hemeroteca y las contradicciones sobre María José Campanario
La entrevista se atascó rápidamente cuando los tertulianos cuestionaron el repentino «ambiente idílico» que Trapote asegura mantener ahora con sus cuñados, Jesulín de Ubrique y María José Campanario. La periodista defendió que la familia se ha unido estrechamente tras la entrada de su marido en Supervivientes All Stars, pero la hemeroteca jugó en su contra:
- Pinchazo de la hemeroteca: Terelu Campos y Lydia Lozano le recordaron en directo que durante su etapa en Sálvame denunció públicamente que Campanario no le cogía el teléfono ni respondía sus mensajes. A pesar de que Trapote intentó negarlo, Terelu fue tajante: «Por favor, Beatriz, pusimos el corte el otro día de tu propia boca».
- El trasfondo de la reconciliación: Antonio Rossi fue todavía más incisivo, acusando a Trapote de «envolver» la situación y señalando que este acercamiento responde a una estrategia familiar frente a los focos mediáticos y los recientes movimientos de Juls Janeiro: «Si no hubiera la problemática, la historia sería diferente».
La grave insinuación sobre Andrea Janeiro que la dirección tuvo que parar
La tensión alcanzó su punto álgido cuando Antonio Rossi le lanzó una pregunta directa sobre los años en los que la primogénita de Belén Esteban y Jesulín de Ubrique pasaba temporadas en su casa y en el campo: «¿Era feliz cuando estaba en tu casa?».
Fue en ese instante cuando Beatriz Trapote cruzó una línea roja que desató el estupefacto murmullo del plató, insinuando que la joven sufría presiones en su entorno materno:
«Por supuesto, pero lo que veía que era una niña con una manipulación emocional. Ella llegaba con miedo, como diciendo ‘¿Yo puedo ser feliz? Es que no sé si mi madre me va a dejar'».
Ante la gravedad del comentario y el revuelo causado en plató, la presentadora Bea Archidona intervino de inmediato para frenar en seco a la invitada y evitar males mayores, recordando la estricta jurisprudencia que rodea a la joven: «La hija de Belén Esteban es una persona anónima». Un firme toque de atención que cortó de golpe el testimonio de Trapote y reabrió el debate sobre los límites televisivos.