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La enfermedad de corazón que padecía Michu: era congénita y tenía previsto un trasplante

El mundo de la crónica social española se despide de María Rodríguez Gamaza, conocida como Michu, quien falleció este lunes a los treinta y tres años. La triste noticia fue confirmada por la revista Semana, informando que la expareja de José Fernando Ortega Jurado y madre de su única hija, Rocío, fue hallada sin vida en su domicilio en la provincia de Cádiz. Aunque las causas oficiales de la muerte aún no se han hecho públicas, «todo apunta a que ha sido debido a sus problemas de corazón», según la mencionada publicación, una condición que la aquejaba desde su nacimiento.

Michu padecía una enfermedad coronaria congénita, una condición de salud crónica que le había provocado limitaciones significativas a lo largo de su vida y por la cual había sido operada en varias ocasiones. Según relató ella misma en una intervención en ‘Socialité’ hace siete años, fue intervenida quirúrgicamente poco después de nacer.

La operación más reciente y destacada ocurrió en 2018, en el punto álgido de su exposición mediática debido a su relación con el hijo de Rocío Jurado y José Ortega Cano. Aquella cirugía fue considerada un «parche» para mejorar su calidad de vida y, según sus propias palabras, antecedería a un trasplante de corazón que tendría que realizarse en un plazo máximo de diez años.

Complicaciones y Una Vida Más Discreta

Aunque no constan públicamente más intervenciones quirúrgicas tras 2018, las complicaciones de su enfermedad persistieron. Michu tenía reconocida una discapacidad del 38% debido a las limitaciones físicas impuestas por su condición cardíaca.

En 2024, tras un intento de reconciliación con José Fernando, Michu se quedó embarazada por segunda vez. Sin embargo, la gestación se interrumpió en el segundo mes debido a un aborto, y ella misma atribuyó el suceso a sus problemas de salud. «Me encuentro bajita de energía, con anemia y en tratamiento. Y esa es una de las razones por las que hemos tenido que interrumpir el embarazo», reveló a la revista Semana hace poco más de un año.

En los últimos tiempos, Michu había optado por una vida mucho más discreta y alejada de los medios. Estaba centrada en su trabajo como consultora en un laboratorio dermoestético y volcada en el cuidado de su hija Rocío, quien cumplió ocho años el pasado mes de mayo, una faceta que solía compartir con orgullo en sus redes sociales. Según sus últimas declaraciones, mantenía una relación amistosa con el padre de la niña y con su familia.

La trágica y prematura muerte de Michu deja un profundo pesar entre sus seres queridos y en el ámbito mediático que siguió su vida.

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