
El mundo de la prensa del corazón en España se ha visto sacudido por la triste noticia del fallecimiento de María Rodríguez Gamaza, conocida popularmente como Michu, a sus treinta y tres años. La ex pareja de José Fernando Ortega fue hallada sin vida en su domicilio en la madrugada de este lunes 7 de julio. Aunque las causas oficiales aún se desconocen, la revista Semana y otras fuentes apuntan a los problemas cardíacos congénitos que padecía y por los que había sido operada en varias ocasiones.
Antes de su prematura muerte, Michu había optado por una vida notablemente más discreta, alejada del constante escrutinio mediático que marcó sus años de relación con José Fernando. La joven saltó a la fama en 2013, tras conocerse su noviazgo con el hijo mayor de Rocío Jurado y José Ortega Cano. Su intensa historia de amor, que dio como fruto a su única hija, Rocío, nacida en 2017 y de ocho años en la actualidad, fue seguida de cerca hasta su ruptura en 2017.
Un Perfil Bajo Lejos de la Televisión
A diferencia de la época de máxima exposición pública, Michu había desaparecido en gran medida de los focos, dedicándose a una vida más privada. Sus últimas apariciones en la prensa rosa se limitaron a momentos puntuales. En 2024, concedió una entrevista a Semana para relatar el duro episodio de un aborto espontáneo de su segundo hijo con José Fernando, ocurrido tras un intento de reconciliación que finalmente no prosperó. Ese mismo año, en septiembre, Michu declaró a Europa Press que José Fernando seguía preocupándose por ella y su estado tras haber sido víctima de una agresión.
Dedicada a su Trabajo y a su Hija
Lejos de los platós de televisión, Rodríguez Gamaza había centrado sus energías en su vida profesional y personal. Desde hacía un tiempo, trabajaba como consultora en una empresa multinivel de productos de belleza, específicamente en un laboratorio dermoestético. Además, según revelaron los colaboradores Kike Calleja y Antonio Rossi en ‘Vamos a ver’, una de sus últimas incursiones profesionales fue en el mundo del tarot online.
Paralelamente, Michu estaba profundamente volcada en la crianza de su hija Rocío. En su perfil de Instagram, donde compartía su vida de forma menos frecuente, era habitual verla presumir de la pequeña, a quien describía como su «motor» vital. Solía publicar imágenes de ambas juntas y destacaba con orgullo los logros de Rocío en sus clases de baile flamenco, danza urbana y gimnasia. Sus redes también reflejaban planes con amigas o momentos de soledad.
El trágico fallecimiento de Michu ha puesto fin a una vida que, en sus últimos años, buscó la calma y la discreción, priorizando su faceta como madre y profesional fuera del ojo público.