
Irene Rosales ha roto su silencio sentimental y lo ha hecho con una confesión que no deja lugar a dudas: está enamorada. A tan solo mes y medio de oficializar su separación definitiva de Kiko Rivera, la sevillana ha confirmado en televisión lo que las revistas del corazón ya venían insinuando: su corazón tiene nuevo dueño, y se llama Guillermo.
El empresario, natural de Castilleja de la Cuesta y padre de un adolescente, ha pasado de ser un rostro anónimo a convertirse en el nuevo protagonista del universo mediático que rodea a Irene. Su historia, que comenzó con una relación profesional hace cinco años, ha evolucionado en los últimos meses hacia una conexión sentimental que ya no se esconde. Escapadas románticas, apoyo mutuo en momentos clave y una complicidad que traspasa la pantalla han sellado esta nueva etapa en la vida de la excolaboradora.
Pero ha sido en el programa de Sonsoles Ónega donde Irene ha puesto voz a lo que muchos intuían. “Me da hasta vergüenza decirlo, pero oye, ¿por qué voy a tener que negarme a algo bonito? Pues sí”, confesó entre risas, dejando claro que su vínculo con Guillermo no es pasajero. “Estoy plenamente feliz”, añadió, reconociendo que se están conociendo y que, por ahora, solo ha descubierto virtudes en su pareja.
La declaración no ha pasado desapercibida, especialmente por el contraste con el hermetismo que mantuvo durante su matrimonio con Kiko Rivera. La naturalidad con la que ahora habla de su nueva relación ha generado reacciones encontradas, y no pocos se preguntan cómo habrá encajado el DJ esta exposición pública tan repentina.
Guillermo, por su parte, ha decidido abandonar la discreción para acompañar a Irene también en lo emocional. En su cuenta de Instagram publicó un mensaje que muchos interpretaron como una declaración de intenciones: “Quiero que todo salga bien, que rías en voz alta, que cada sueño se te cumpla…”. Irene respondió con un escueto pero revelador “Juntos”, confirmando que su historia va en serio.
Mientras el entorno de Kiko guarda silencio, la pareja consolida su relación lejos del ruido, aunque inevitablemente bajo el foco mediático. La pregunta ahora es si esta nueva etapa de Irene marcará un antes y un después en su imagen pública… y en la narrativa de su ruptura con el hijo de Isabel Pantoja.
