
Madrid — El regreso de “Gran Hermano” a Telecinco ha dejado una paradoja difícil de ignorar: el peor arranque de su historia se convirtió, al mismo tiempo, en lo más visto de la noche. Con un 15,8% de cuota de pantalla y apenas 889.000 espectadores de media, “GH 20” se estrenó anoche marcando un hito negativo para el formato, que por primera vez en 25 años no logró superar el millón de televidentes.
La gala inaugural, que presentó la nueva casa del reality entre las 21:45 y las 23:15 horas, apenas alcanzó un 8,7% de share, quedando muy por detrás de “El Hormiguero” (16%) y “La Revuelta” (14,3%). Sin embargo, a partir de las 23:15 horas, el programa remontó y se impuso como líder de la noche, sacando cuatro puntos de ventaja a su competidor más cercano.
El contraste entre liderazgo y debilidad numérica refleja el estado actual de Telecinco, donde un dato que en otros tiempos sería considerado mediocre hoy se celebra como éxito. La caída respecto a la temporada anterior es evidente: 1,6 puntos menos en cuota y 164.000 espectadores perdidos. Incluso “GH Revolution”, hasta ahora el peor estreno del formato, superó este debut con un 16,2%.
Según el informe de Dos30’, el programa logró captar especialmente a los adultos jóvenes (25-44 años) con un notable 25,5% de share, y a los más jóvenes (13-24 años) con un 19,8%. La curva de audiencia mostró una subida progresiva en cuota, alcanzando el 23% en su tramo final, aunque en número de espectadores la tendencia fue descendente: comenzó con 1,4 millones y cerró la madrugada por debajo de los 500 mil.
Por comunidades, el estreno funcionó mejor en la Comunidad Valenciana (22,7%), Andalucía (20,4%) y Madrid (16,7%), mientras que fracasó estrepitosamente en Baleares (7,8%), Murcia (10%) y Cataluña (10,7%).
“Gran Hermano 20” ha vuelto, pero lo ha hecho en una televisión que ya no se mide por millones, sino por sobrevivientes. El liderazgo ya no implica éxito, sino resistencia.