
Kiko Rivera ha roto el silencio. En su regreso a televisión tras cinco años de ausencia, el DJ ha decidido enfrentar uno de los episodios más oscuros de su vida familiar: el día en que humilló a su hermana Isa Pantoja en Cantora, regándola con una manguera en pleno diciembre. En una entrevista emitida por ‘¡De Viernes!’, Kiko no solo confirma la veracidad del relato que Isa compartió entre lágrimas hace un año, sino que también pide perdón públicamente. “Sigue siendo mi niña”, ha dicho, reconociendo el daño causado.
El episodio, que durante años fue objeto de especulación, ha sido descrito por Isa como un momento de profundo dolor. Según su testimonio, tras una discusión con su madre por haber visto a su novio, fue agredida verbal y físicamente, le cortaron el pelo y recibió amenazas de ser “devuelta a Perú”. La intervención de Kiko, lejos de calmar la situación, agravó el sufrimiento: “Me pegó una bofetada y me regó con una manguera. Yo me quería morir”, relató Isa.
Ahora, Kiko admite que todo ocurrió “más o menos” como Isa lo contó. “Por supuesto que le pido perdón. Me gustaría disculparme por todo el dolor que le haya podido causar”, ha declarado. Aunque reconoce que no mantiene relación con su hermana, insiste en que ella sigue siendo alguien especial para él.
Pero si con Isa busca redención, con su madre, Isabel Pantoja, la distancia parece insalvable. Kiko confirma que durante el episodio escuchó a su madre decir: “Te voy a devolver a Perú”, y asegura que la figura materna ha sido devorada por el personaje público. “Ya no tengo fuerzas ni ganas de acercarme a ella”, ha sentenciado, lamentando que ni siquiera su reciente ruptura con Irene Rosales haya motivado una llamada de su madre.
La entrevista ha reabierto heridas familiares que nunca terminaron de cerrarse. La relación entre los hijos de Isabel Pantoja sigue marcada por el distanciamiento, los reproches y una historia de dolor que, por primera vez, Kiko Rivera ha decidido asumir públicamente.