
La maquinaria de Gran Hermano 20 ya ha elegido a sus primeros candidatos al paredón. Aroa, Patricia, Raúl y Lorena se enfrentan a la primera expulsión oficial del reality, en una semana marcada por decisiones exprés, salvaciones estratégicas y una audiencia que aún no termina de conectar con la nueva edición.
El programa arrancó el pasado jueves con una mecánica inédita: sin nominaciones tradicionales y con todos los concursantes en riesgo, salvo Edurne e Íñigo, inmunizados por decisión de la organización. Desde entonces, la casa ha vivido una purga progresiva.
En el primer debate dominical, conducido por Ion Aramendi, se ejecutó una salvación múltiple que dejó fuera de peligro a Jonay, Joon, Almudena, José Manuel, Diego, Aquilino, Desirée y Belén.
A esa lista se sumó Mamadou, rescatado por los habitantes del Oasis, y finalmente Paula, salvada por la audiencia a través de la app de Mediaset Infinity. El resultado: cuatro nombres en la cuerda floja y una pregunta que ya divide a los seguidores del formato: ¿quién merece ser el primer expulsado?
La tensión se palpa tanto dentro como fuera de la casa. En redes sociales, los bandos se han formado con rapidez, y las campañas a favor y en contra de cada nominado ya circulan con intensidad.
Aroa ha sido criticada por su actitud distante, Patricia por su falta de protagonismo, Raúl por su estrategia agresiva y Lorena por su aparente doble juego. Ninguno parte como favorito claro, lo que augura una votación reñida y, posiblemente, polémica.
La expulsión se resolverá en la gala del jueves 13 de noviembre, una fecha que podría marcar el tono de la edición. Porque en Gran Hermano, la primera caída no solo elimina a un concursante: define el tipo de juego que la audiencia está dispuesta a premiar o castigar.