
La segunda edición de Bailando con las Estrellas cerró su temporada con una gala de máxima tensión en la que Jorge González se proclamó vencedor, dejando a Anabel Pantoja en un polémico segundo puesto. Mientras en el plató de Telecinco se vivía el desenlace entre aplausos y críticas, en casa de la sevillana se celebraba una final paralela cargada de emoción.
David Rodríguez, pareja de Anabel, compartió durante la emisión varias imágenes en las que se veía a la pequeña Alma, de apenas un año, siguiendo con entusiasmo las actuaciones de su madre. “Apoyando a mami”, escribió en redes, convirtiendo el salón familiar en un improvisado escenario de apoyo.
Para Anabel, que ha reconocido en entrevistas que lo más duro del concurso ha sido la distancia con su hija, estos gestos se transformaron en el verdadero premio de la noche. La influencer, que durante doce semanas se enfrentó a críticas por su nivel de baile y a la presión mediática, encontró en su círculo íntimo el respaldo más valioso.
La escena doméstica contrasta con la polémica que rodeó su clasificación en el programa, cuestionada por parte de la audiencia como “tongo”. Sin embargo, en la intimidad de su hogar, la final se vivió como un triunfo personal: el de una madre que, pese a no alzarse con el trofeo, recibió el reconocimiento más importante, el de su hija y su pareja.
