
La final de la segunda edición de Bailando con las Estrellas no solo estuvo marcada por la tensión en la pista, sino también por el enfrentamiento dialéctico fuera de ella. Anabel Pantoja, una de las concursantes más cuestionadas de la temporada, recibió el respaldo público de sus amigas Nagore Robles y Susana Bicho después de que la jurado Julia Gómez Cora calificara como “milagro” su presencia en la última gala.
La sobrina de Isabel Pantoja, que ha contado con el apoyo constante del público durante las doce semanas de concurso, vivió una noche de emociones encontradas. Mientras el jurado ponía en duda su nivel artístico, Nagore y Susana se levantaban en defensa de su amiga desde el plató. “En la gran final hubiese tenido un poquito más de empatía y sensibilidad”, lanzó Nagore, criticando directamente la dureza de Gómez Cora. La presentadora añadió que Anabel transmite una fuerza y emoción únicas que logran enganchar a la audiencia cada sábado.
Por su parte, Susana Bicho subrayó la evolución de la concursante a lo largo del programa: “Yo le habría puesto un 10. Veo mucha evolución, en los vídeos del principio ponía cara de susto”. Ambas amigas insistieron en que el esfuerzo y la entrega de Anabel merecen reconocimiento más allá de las puntuaciones técnicas.
El episodio refleja la división que ha acompañado a la participación de Anabel Pantoja: mientras el jurado cuestiona su talento, sus seguidores y círculo cercano reivindican su carisma y capacidad de conectar con el público. La polémica, lejos de apagarse, se convirtió en protagonista de una final que pretendía ser una celebración del baile, pero terminó siendo también un debate sobre justicia y sensibilidad en los concursos televisivos.