Categorías
Prensa Rosa

Aldón y el sótano que cambia de versión: del moho a las humedades

La última intervención de Ana María Aldón en el programa vespertino de los fines de semana volvió a colocarla en el centro del relato victimista que cultiva desde hace meses. Con lágrimas medidas y un dramatismo que no terminó de cuajar, la ex mujer de José Ortega Cano reabrió el ya manido asunto del sótano donde, según ella, su marido la habría “destinado” para convertirla en costurera. Una escena que buscó emoción, pero que terminó oliendo más a guion que a verdad.

Aldón insistió en presentar aquel espacio como un rincón oscuro, casi inhóspito, donde supuestamente trabajaba entre telas y silencios. Sin embargo, los hechos apuntan en otra dirección. Fue ella quien eligió ese lugar para instalar su taller, lejos del torero y cerca de su propio refugio emocional. El sótano, lejos de ser un trastero húmedo, había sido durante años un salón de celebraciones donde Ortega Cano recibía a figuras destacadas del mundo taurino. Trofeos, reuniones y festejos formaban parte de ese espacio hasta que Aldón decidió transformarlo en su centro de operaciones.

La polémica se reavivó cuando Marily Coll, profesional del patronaje y testigo directa de la etapa, aseguró hace unos días que el sótano tenía moho. Hoy, en un giro lingüístico digno de estudio, rectificó: no era moho, sino humedades. Un matiz que, más que aclarar, alimenta la sensación de relato mutable según convenga al discurso del día.

A ello se suma la afirmación de Aldón de que ella misma costeó la rehabilitación del espacio. Una versión que no encaja con los datos conocidos: las reformas, incluida la cocina que cambió por gusto personal, fueron abonadas por Ortega Cano. Tampoco se sostiene la historia de que trabajó un mes en Madrid para pagarse un utensilio profesional. Quienes conocen la rutina de aquellos veranos recuerdan otra cosa: la comodidad de Costa Ballena, no sacrificios laborales en la capital.

La realidad económica también desmiente cualquier insinuación de desamparo. Con custodia compartida, Ortega Cano abona 1200 euros mensuales de manutención, una cifra que él mismo ha decidido mantener para evitar conflictos y distancias innecesarias.

En Sanlúcar de Barrameda, tierra natal de Aldón, el tema empieza a generar murmullos. En el mercadillo de los miércoles, Los Gitanos, algunos vecinos aseguran tener mucho que decir sobre la ex esposa del torero. También despierta interés la cronología real de su relación con su actual pareja, un capítulo que podría aportar más luz que cualquier sótano.

La actuación televisiva de este fin de semana deja una sensación clara: el relato del moho se ha convertido en el relato de las humedades. Y el taller que nunca existió sigue siendo el escenario perfecto para una historia que cambia según la necesidad del momento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses cookies to enhance your experience. By continuing to the site you accept their use. More info in our cookies policy.     ACCEPT