
La hoguera final de La isla de las tentaciones 9 ha dejado una de las confesiones más explosivas de la edición. Claudia, en pleno enfrentamiento con Gilbert, reveló que su relación con Aitor no fue fruto de un impulso aislado, sino parte de un “juego” que mantenía con Gerard Arias, el modelo que marcó su paso por la villa.
Todo comenzó cuando Gilbert, visiblemente sorprendido al ver las imágenes, acusó a Claudia de haber caído en la tentación por un golpe de ego tras la decisión de Gerard de no seguir tentándola. Sin embargo, Claudia respondió con firmeza: “Me he liado con Aitor para poner celoso a Gerard, porque es un juego que teníamos. Él me pone celosa, yo le pongo celoso. Tú me picas y yo te pico, y después nos enrollamos nosotros. Era un juego”.
Sandra Barneda, atenta a la tensión, le preguntó si se trataba de un “juego sexual”. Claudia no dudó en matizar: “Era nuestra manera de jugar y de pasarlo bien. Y al final me salí con la mía”.
La confesión encendió aún más el ambiente, especialmente después de que Gilbert justificara su acercamiento a Mari, su exnovia, con palabras que hirieron a Claudia: “Ella tiene algo que Claudia no tiene, un gran corazón. Claudia es la maldad pura”. La presentadora no ocultó su dolor y acusó a Gilbert de haberla hecho vivir “en una mentira”.
El rifirrafe culminó con Claudia preguntando directamente si Gilbert quería a Mari, a lo que él respondió que no, asegurando que solo era “su tentación”. Pero el recuerdo del beso en Villa Montaña, que activó la temida “luz de la tentación” en Villa Playa, sigue siendo el punto de inflexión que marcó la ruptura definitiva entre ambos.