
Ana Obregón vuelve a situarse en el centro del debate público tras compartir en redes sociales un vídeo generado con Inteligencia Artificial en el que su hijo fallecido, Aless Lequio, aparece abrazando a Anita, la niña nacida tras su muerte y considerada por la actriz como el último deseo de su hijo. El montaje, acompañado por la música de Ennio Morricone, fue eliminado horas después por la propia presentadora ante la avalancha de críticas.
El gesto ha dividido a la opinión pública. Mientras algunos seguidores calificaron la publicación como “escalofriante” y “traumática” para la menor, otros defendieron que se trata de una forma de sobrellevar un duelo devastador. “No lo hace por protagonismo, lo hace por sanar”, argumentaron quienes respaldan a la actriz frente a quienes la acusan de sobreexponer a la niña.
La controversia se suma a las críticas que Obregón ha recibido en los últimos meses por mostrar a su nieta en portadas de revistas y programas de televisión.
Aunque la presentadora aseguró que este será el último año en que la pequeña aparezca públicamente, la decisión de compartir un vídeo con IA ha reavivado el debate sobre los límites entre la intimidad familiar y el espectáculo mediático.
La actriz, que en su día defendió la ley de protección al menor, insiste en que actúa bajo su propio criterio: “Yo hago lo que me da la gana, lo que no quiero es que lo hagan los demás”. Una declaración que, lejos de cerrar la polémica, intensifica la discusión sobre hasta qué punto la exposición de Anita responde a un homenaje íntimo o a una estrategia mediática que mantiene a Obregón en el foco de la actualidad.
