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¿Justicia o linchamiento? Julio Iglesias contraataca y filtra los chats de las empleadas que le acusan de abuso

La leyenda de la música española ha decidido saltarse los protocolos judiciales para defender su honor en lo que califica como una «campaña de desinformación» sin precedentes. Tras ser señalado por dos extrabajadoras de Punta Cana por presuntos abusos sexuales y maltrato, Julio Iglesias ha hecho públicos mensajes de WhatsApp privados que, según él, dinamitan la credibilidad de las denunciantes. El artista asegura que se ha visto «obligado» a recurrir a las redes sociales ante el bloqueo de la Fiscalía española, que aún no le permite el acceso formal a la denuncia presentada en la Audiencia Nacional el pasado 5 de enero.

«Te quiero mucho»: Los mensajes de afecto que contradicen la denuncia

La defensa mediática de Iglesias se basa en la «incoherencia» de las supuestas víctimas. El cantante ha difundido capturas donde se lee a las empleadas enviarle mensajes cargados de cariño y disposición absoluta años después de los supuestos incidentes. «Profesor, buenas noches… Te quiero mucho. Y si necesitas algo de mí, aquí estoy a tu entera disposición», reza uno de los textos fechados en 2021. Para el artista, estas comunicaciones son la prueba irrefutable de que la investigación periodística liderada por elDiario.es y Univisión carece de base real y solo busca atacar su figura pública.

El cantante no ha dudado en tildar la situación de «muy grave», denunciando que se utilicen la mentira y la manipulación mediática como armas arrojadizas. Entre los mensajes filtrados, destaca el audio de una fisioterapeuta agradecida y felicitaciones de cumpleaños posteriores a su cese laboral, donde le llaman «Julito» y le desean salud «con cariño». Estas pruebas sociales son, para el entorno del músico, el «desenmascaramiento» final de una trama que busca rédito económico o reputacional bajo el amparo de acusaciones de extrema gravedad.

El silencio de la Fiscalía y el derecho a la defensa en redes

El movimiento de Julio Iglesias ha abierto un debate jurídico sobre los límites de la privacidad y el derecho a la defensa. Al no poder personarse formalmente en la causa judicial, el artista ha optado por el tribunal de la opinión pública. «Todo tiene un límite», sentencia el comunicado, dejando claro que no piensa quedarse de brazos cruzados mientras se desmorona su legado. Mientras la investigación judicial sigue su curso bajo un estricto hermetismo, el cantante ha disparado primero, exponiendo la intimidad de sus acusadoras para demostrar que, tras bambalinas, la relación era de una cordialidad que choca frontalmente con el relato del abuso.

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