
En su editorial matinal de este martes, Ana Rosa Quintana ha lanzado un duro ataque contra la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, utilizando como percha informativa la reciente desclasificación de los documentos del golpe de Estado del 23F. Con un tono marcadamente irónico, la presentadora ha denunciado lo que considera una doble vara de medir del Ejecutivo en materia de transparencia.
El «calendario de secretos» de la presentadora
Quintana ha trazado una línea temporal satírica, sugiriendo que habrá que esperar casi medio siglo para conocer la realidad de los escándalos que hoy rodean a la Moncloa. «Dentro de 45 años, cuando Sánchez siga en el poder, porque ya ha anunciado que va a estar hasta el 2027 y más allá, el Gobierno desclasificará por qué dejó al pueblo saharaui tirado», arrancó la periodista.
Ana Rosa ha enumerado una lista de «asuntos clasificados» que, a su juicio, el Gobierno mantiene bajo llave de forma injustificada:
- El caso Pegasus: El contenido del móvil del presidente tras ser espiado durante 14 meses.
- Gestión de la pandemia: La identidad de los expertos que asesoraron en la desescalada del COVID-19.
- Tramas de corrupción y rescates: El papel de Begoña Gómez en el rescate de Air Europa y los detalles del polémico «Delcygate».
- Negociaciones políticas: Las conversaciones entre Cerdán y Puigdemont, así como los beneficios otorgados a presos de ETA.
«La memoria no puede estar bajo llave», pero la transparencia sí
La presentadora ha sido especialmente crítica con el uso de la Ley de Secretos Oficiales de 1968 (de la época franquista) por parte de un Gobierno que presume de memoria democrática. «El Gobierno ha infringido 1.200 veces la Ley de Transparencia escudándose en el ‘secreto oficial'», sentenció Quintana, recordando que se ha llegado a calificar como «materia clasificada» incluso los viajes de la mujer del presidente en aeronaves oficiales como el Falcon.
Finalmente, Ana Rosa cerró su intervención citando una frase del propio Pedro Sánchez —»la memoria no puede estar bajo llave»— para evidenciar la contradicción de un Ejecutivo que, según ella, utiliza la confidencialidad como escudo político.