
MADRID — El plató de «El tiempo justo» se ha convertido en el escenario de uno de los enfrentamientos más esperados de la temporada. Alejandra Rubio y Antonio Rossi se han visto finalmente las caras tras el polémico rifirrafe iniciado en «¡De viernes!», dejando al descubierto una guerra de versiones que pone en duda la credibilidad de ambos protagonistas en torno al conflicto con Laura Matamoros.
El punto de fricción es una conversación privada durante una pausa publicitaria.
Mientras Rossi sostiene con firmeza que Alejandra le confesó haber estado al teléfono escuchando en directo el tenso encuentro entre Carlo Costanzia y su prima, la hija de Terelu Campos lo niega de forma tajante. «Te puedo decir que eso no es así. Colgamos antes de que hablasen», ha defendido la colaboradora ante la mirada inquisidora de sus compañeros.
¿Periodismo de renombre o victimismo familiar? La tensión ha escalado cuando Alejandra Rubio ha sugerido que existe un trato de favor hacia el periodista por su trayectoria, frente a su posición como «hija de» o «nieta de». «Jugáis con que a ti te van a defender por ser el periodista de renombre y yo soy la que está haciendo el tonto para todos vosotros», ha apostillado Rubio en un dardo directo hacia la estructura del programa.
Por su parte, Antonio Rossi no ha cedido ni un milímetro en su postura, asegurando que se limita a «informar y remitirse a los datos». Ante la actitud impasible del colaborador, Alejandra ha terminado por explotar con una frase que ya es viral: «No hace falta que te pongas chulo, te estoy contando mi versión».
Un conflicto que salpica a todo el clan Este cara a cara no solo afecta a los dos colaboradores, sino que reabre la brecha familiar con Laura Matamoros y Carlo Costanzia. La audiencia se pregunta ahora quién falta a la verdad: ¿Es un error de interpretación de un periodista veterano o una estrategia de defensa de la influencer para proteger a su pareja?
La batalla por la verdad sigue abierta en los pasillos de Telecinco, donde la relación entre la nueva generación de las Campos y los periodistas de la cadena parece estar más dañada que nunca.