
MADRID. — La relación entre los dos pilares históricos de Sálvame parece haber llegado a un punto de no retorno. Belén Esteban ha visitado el podcast ‘¡Menudo cuadro!’ de RTVE Play y, bajo la mirada de su amiga Carlota Corredera, ha lanzado el ataque más crudo y personal hasta la fecha contra un «examigo muy famoso». Aunque evitó pronunciar su nombre, todas las señales (incluido el reciente unfollow en Instagram) apuntan a Jorge Javier Vázquez.
El dardo de la humildad y el ego
Durante la charla, la «Princesa del Pueblo» se sinceró sobre su actual política de «limpieza» de amistades. Sin rodeos, la colaboradora de D Corazón dejó claro que el estatus mediático no es excusa para el desprecio: «Porque por tú ser una persona muy conocida de este país nunca has sido más que yo», sentenció con firmeza.
Pero el momento que dejó mudo al plató fue cuando Belén cuestionó la capacidad de su excompañero para aceptar el éxito ajeno: «A lo mejor yo he sido más que tú y la pena es que no lo has sabido asumir. ¡Qué a gusto me he quedado!». Con estas palabras, la de Paracuellos sugiere que la envidia o la competitividad profesional podrían haber sido el detonante del fin de su amistad tras el cierre del histórico programa de Telecinco.
Una ruptura definitiva: «Yo nunca le he importado»
Belén Esteban confesó que el dolor nace de la falta de reciprocidad. «Ha sido importante para mí, pero yo nunca le he importado. No le tengo que permitir ciertas cosas», explicó. Según la concursante de Top Chef, no tiene intención de reconducir la situación, pues no se siente valorada por el presentador, de quien asegura que «se va a enterar de todo esto porque lo ve todo».
¿Regreso a Mediaset? La puerta sigue abierta
A pesar de la tensión con el que fuera su gran apoyo, Belén no cierra la puerta a volver a la que considera «su cadena». Tras su paso por la televisión pública, la de Paracuellos admite que aceptaría una oferta de Mediaset si llegara el momento: «Si me dices, ¿te gustaría trabajar el día de mañana en Mediaset? Te voy a ser sincera, sí». Eso sí, tiene claro que, de volver, se cruzaría con su examigo por los pasillos y que el saludo sería un mero trámite de cortesía.