
MADRID — En un desgarrador relato sobre los episodios más oscuros y dolorosos de su vida personal, Rocío Carrasco ha vuelto a rememorar el quiebre definitivo en la relación con sus dos hijos. La primogénita de Rocío Jurado ha relatado con dureza cómo presenció el progresivo distanciamiento de su hijo menor, David Flores, revelando la fecha exacta en la que lo vio por última vez y acusando directamente a su exmarido, Antonio David Flores, de interferir en el vínculo maternal.
Según la versión de la protagonista, la actitud del joven comenzó a transformarse drásticamente tras la salida de su hermana Rocío Flores del domicilio familiar. «David empieza a cambiar a partir de que su hermana no está ya en la casa», ha asegurado Carrasco, quien confiesa que pronto comenzó a temer un desenlace similar al conflicto previo vivido con su hija mayor: «Yo ya estaba viendo que iba a terminar como acabó lo otro».
Presiones e intimidaciones en el entorno familiar
Durante sus declaraciones, Rocío Carrasco ha compartido un crudo episodio relatado en su día por el propio David, donde el joven supuestamente intentó defender la figura de su madre durante un trayecto en vehículo junto a su hermana y su padre:
«Mi hijo me contó que les dijo: ‘No digáis eso de mi madre que es mentira’. Y él (Antonio David) le respondió que si volvía a hablar bien de mí o volvía a defenderme, le bajaba del coche y se iba andando».
Este tipo de vivencias marcaron el preludio de una separación que se volvió definitiva en el verano de 2016, cuando el joven acudió a pasar un periodo vacacional con su progenitor y no regresó al hogar materno.
«El 23 de junio de 2016 fue el último día que lo vi»
Sin rodeos ni paños calientes, la heredera universal de ‘La más grande’ ha fijado en el calendario el momento preciso en el que perdió el contacto físico con su hijo pequeño, así como la posterior vía judicial que emprendió sin éxito para recuperar su custodia:
«El último día que veo a mi hijo es el 23 de junio de 2016. Me limito a poner una reclamación judicial: ‘Devuelva usted al niño, reintégrelo inmediatamente al domicilio materno’. Y eso no sucede. Ese día me doy cuenta que ya no… que he parido dos veces pero no tengo a ninguno de los dos».
Un desgarrador testimonio que vuelve a poner en el foco público las profundas heridas abiertas en la familia Flores-Carrasco, cuyas ramificaciones legales y emocionales continúan siendo objeto de debate en la crónica social.