
MADRID — La presentadora y colaboradora de televisión Nagore Robles ha recurrido a sus redes sociales para hacer pública una indignante situación que lleva meses afectando a su economía doméstica. A través de sus historias de Instagram, la comunicadora ha denunciado estar recibiendo facturas de agua del Canal de Isabel II con importes desorbitados que superan los 1.000 y 1.300 euros mensuales, unas cifras que, según explica, no se corresponden en absoluto con el consumo real de su vivienda.
Tras meses de reclamaciones infructuosas y gestiones burocráticas, la exconcursante de realities ha admitido sentirse atrapada en un bucle administrativo sin solución a la vista y con el constante temor a que terminen cortándole el suministro.
Un consumo irreal de más de 8.500 litros diarios
Nagore relató que comenzó a investigar su caso al escuchar una situación similar contada por la influencer Violeta Mangriñán. Aunque en un primer momento pensó que las elevadas cifras podían deberse al llenado de la piscina durante el verano, pronto comprobó que los cobros excesivos continuaban mes a mes.
Al revisar detalladamente los registros del contador y los gráficos de la compañía, la televisiva descubrió irregularidades inexplicables:
- Incoherencia en las mediciones: Mientras el gráfico diario refleja un uso normal, el balance mensual marca picos disparatados de 6.000, 7.000 y hasta 8.500 litros de agua al día.
- Imposibilidad técnica: La propia Nagore ha ironizado con la absoluta falta de lógica de estas cifras: «No trabajo en un aquapark», bromeó, asegurando que en su casa no dispone de grifos ni mangueras con el caudal suficiente para gastar semejante cantidad de agua.
«El cuento de nunca acabar» con el Canal de Isabel II
Desesperada por la falta de respuestas telefónicas, la presentadora acudió presencialmente a una oficina del Canal de Isabel II en el centro de Madrid para exponer su caso. La propia trabajadora que la atendió tramitó una reclamación urgente ante lo desproporcionado de las facturas. Sin embargo, la resolución posterior dejó a Nagore completamente desprotegida:
«Acabo de recibir un mail diciendo que está todo OK, que lo hemos comprobado», lamentó la comunicadora. Tras volver a llamar a atención al cliente, le indicaron que no podían hacer nada desde la central y que debía solicitar cita de nuevo para acudir de forma presencial.
«Esto es el cuento de nunca acabar. Estoy desesperada, de verdad», concluyó entre lágrimas de impotencia ante las cámaras de su teléfono, haciendo un llamamiento público para frenar un cobro que considera un claro error de lectura o un fallo grave en el sistema de medición.
