
MADRID — La contienda entre el clan de Ubrique y Belén Esteban ha cruzado un punto de no retorno. Julia «Juls» Janeiro ha saltado al primer plano mediático para confirmar de primera mano la drástica decisión tomada por su padre, Jesulín de Ubrique: el torero prepara una querella de gigantescas dimensiones contra la colabradoras tras sus devastadoras declaraciones en el programa ¡De Viernes! en Telecinco.
Abordada por los medios de comunicación en plena vía pública, la joven influencer no dudó en mostrar su indignación de manera tajante ante las cámaras, cansada de las acusaciones vertidas sobre su familia.
«Mi padre le va a poner una pedazo de demanda y con razón. Ahora tiene que demostrar todo lo que ha dicho,» sentenció con firmeza la hija de María José Campanario, confirmando el inminente choque en los tribunales.
Acusaciones de mentira, negocio mediático y el matiz de los retoques estéticos
Sin morderse la lengua, Juls arremetió duramente contra la de Paracuellos, acusándola abiertamente de faltar a la verdad y de lucrarse a costa de la intimidad y el honor de su entorno familiar. Las controvertidas revelaciones de Belén sobre supuestas infidelidades del diestro en el pasado, disputas económicas y la sonada ausencia en la vida de su hermana mayor, Andrea Janeiro, han sido el detonante definitivo para accionar la maquinaria legal.
Asimismo, la joven aprovechó los micrófonos para desmentir de forma categórica uno de los rumores más repetidos sobre las supuestas diferencias de trato económico entre las hermanas:
- Financiación de operaciones: Aclaró de manera rotunda que su padre jamás le ha costeado ningún retoque estético u operación estética, desarmando los señalamientos de favoritismo económico vertidos en televisión.
- Exigencia de pruebas: Juls insistió en que ha llegado el momento de que Belén Esteban respalde con pruebas judiciales cada una de las graves afirmaciones lanzadas en el plató de Mediaset.
Con esta contundente reaparición a pie de calle, la brecha familiar se traslada directamente a los juzgados, elevando la expectación al máximo de cara a las próximas intervenciones televisivas de las partes implicadas.