
MADRID — El choque de versiones tras el incendiario paso de Belén Esteban por el plató de ¡De Viernes! suma un nuevo y tenso capítulo. El periodista Jesús Manuel Ruiz ha salido a la palestra para cuestionar frontalmente el discurso de la de Paracuellos, lanzando una controvertida pregunta al aire que ha convulsionado a la crónica social: ¿Quién pagó realmente la compleja intervención de cara y mandíbula de su hija, Andrea Janeiro?
La polémica surge después de que la propia Juls Janeiro avivara las brasas en sus recientes declaraciones a Mediaset, donde desmintió categóricamente que su padre le hubiera financiado algún retoque estético e instó de forma velada a que se preguntara públicamente a quién le había costeado intervenciones de salud en realidad.
¿Financiación de Ambiciones o independencia en Estados Unidos?
La sugerencia planteada por el entorno cercano al diestro apunta a que la costosa operación maxilofacial —realizada por estrictos motivos de salud— habría sido asumida en su momento por Jesulín de Ubrique, utilizando este argumento para restar credibilidad a la tesis del desinterés económico y paternal absoluto que sostiene Belén Esteban:
- La versión del entorno de Ubrique: Se insinúa que el torero sí respondió financieramente cuando se trató de un problema médico de gran envergadura en la juventud de su primogénita.
- La contundente réplica de los seguidores: Sin embargo, numerosos seguidores y fuentes próximas a la joven desmienten categóricamente esta narrativa, asegurando que fue la propia Andrea Janeiro quien afrontó los costes del tratamiento en Estados Unidos gracias a sus propios ingresos profesionales y esfuerzo laboral.
Un conflicto que no da tregua en los medios
Las dudas sembradas por Jesús Manuel Ruiz intentan poner en jaque la solidez del testimonio de Belén Esteban, justo cuando la de Paracuellos se prepara para su esperado regreso presencial al plató de Telecinco. Con acusaciones cruzadas sobre facturas médicas, operaciones y apoyo financiero, la guerra entre el clan de Ubrique y la colaboradora alcanza su punto más encendido antes de verse las caras en directo.