
MADRID — Rocío Carrasco ha decidido dar un paso al frente para zanjar rotundamente uno de los grandes mitos mediáticos que la persiguen desde hace años: la gestión de la millonaria herencia de su madre, Rocío Jurado, y la presunta titularidad de sus bienes a nombre de su marido, Fidel Albiac.
La hija de ‘la más grande’ se ha mostrado tajante sobre sus finanzas, sus litigios económicos pasados con su exmarido, Antonio David Flores, y la realidad del patrimonio que recibió tras el fallecimiento de la artista en 2006.
«Fidel tiene sus cosas y yo las mías»
Frente a las especulaciones de que su pareja administra o posee las propiedades heredadas, Rocío ha desmontado tajantemente la teoría del supuesto testaferro, desglosando con claridad el origen del patrimonio de ambos:
«Que la herencia de mi madre está a nombre de Fidel no es verdad. Fidel tiene sus cosas que han sido adquiridas mucho antes de que mi madre falleciese y lo que me ha dejado a mí mi madre es mío. No puede estar a nombre de otra persona que no sea el mío, claro está».
Problemas fiscales y la necesidad de trabajar
Asimismo, lejos de proyectar una vida de ostentación o rentas vitalicias, Carrasco ha admitido que el legado recibido no le permite vivir de los brazos cruzados y que incluso le ha generado complicaciones financieras debido a las obligaciones tributarias con la Hacienda pública.
- Impuesto de Sucesiones: Reconoció abiertamente que mantiene una deuda en tramitación con el fisco: «Se puso un bien para hacer frente como aval y es una cuestión que va con su tramitación y se está solucionando».
- Su realidad económica: Desmintió ser multimillonaria al asegurar que necesita generar ingresos de forma continua: «Yo tengo que trabajar y hacer cosas para vivir, está claro. No tengo árboles que tengan dinero».
- Cuentas pendientes: Prometió dar explicaciones más detalladas sobre los entresijos económicos de sus padres en un futuro cercano: «Llegará el momento de explicar cómo ha sido realmente, pero no voy a tardar 20 años».
Con estas declaraciones, Rocío Carrasco busca limpiar la imagen pública de su marido y poner las cartas sobre la mesa respecto a su situación financiera real.
