
MADRID — Kiko Rivera atraviesa un momento crucial en su vida. En pleno proceso de recuperación tras su reciente bache de salud, el DJ sevillano habría tomado la firme decisión de blindar su tranquilidad personal a toda costa, incluso si eso implica verse las caras en los tribunales con las madres de sus hijos: Irene Rosales y Jessica Bueno.
Según ha revelado en exclusiva el periodista Saúl Ortiz, el hijo de Isabel Pantoja estaría dispuesto a emprender acciones legales contra cualquiera que cruce determinados límites mediáticos o vulnera su derecho a la intimidad, con el objetivo prioritario de frenar informaciones que entorpezcan su evolución médica.
Un proceso médico lento que exige blindaje absoluto
Los facultativos que supervisan el estado de salud de Kiko le han advertido con claridad de que su recuperación será un camino lento y delicado. Siguiendo las prescripciones médicas, el artista ha decidido volcarse de lleno y de forma exclusiva en su bienestar físico y emocional, sin estar dispuesto a tolerar interferencias externas:
- Advertencia legal: Kiko no dudará en demandar a sus exparejas, Irene Rosales y Jessica Bueno, si considera que sus declaraciones, insinuaciones o intervenciones públicas perjudican su estabilidad o atentan contra su intimidad.
- Hermetismo por todas las partes: Por el momento, el DJ no ha hecho oficial ninguna denuncia formal, mientras que tanto Irene como Jessica han optado por el silencio y el perfil bajo, manteniéndose al margen de los problemas de salud del padre de sus hijos.
- Su gran apoyo actual: En medio de esta delicada situación, el sevillano se encuentra volcado en su actual pareja, Lola, a quien no cesa de agradecer públicamente su constante apoyo, bondad y dedicación en estos momentos difíciles.
Con este contundente paso al frente, Kiko Rivera deja claro que su salud es lo único que le importa ahora mismo y que no le temblará la mano a la hora de protegerla en los juzgados.
