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Dulce rompe el silencio sobre el episodio de las tijeras en Cantora: «Lo que le hicieron a mi niña no tiene perdón de Dios»

MADRIDDulce Delapiedra, la que fuera la persona de máxima confianza de Isabel Pantoja durante décadas, ha regresado al plató de ¡De viernes! para arrojar luz sobre los pasajes más oscuros vividos en la finca Cantora. Tras salir a la luz el lamentable estado de deterioro en el que se encuentra la mítica propiedad de Medina Sidonia, la exniñera ha dibujado sobre un mapa interactivo del lugar los rincones donde se gestaron los episodios que marcaron los que califica como «los años más infelices de su vida».

El testimonio de Dulce ha servido para respaldar y dar solidez a los dolorosos relatos de infancia que la propia Isa Pantoja ha ido revelando públicamente en los últimos tiempos.

El desgarrador episodio de las tijeras y la ausencia forzada

Uno de los momentos más tensos de la noche se produjo cuando Dulce abordó el célebre y controvertido «episodio de las tijeras», una de las experiencias más traumáticas de la adolescencia de la hija de la tonadillera en Cantora:

«Lo que le hicieron a mi niña ese día no tiene perdón de Dios. Me sacaron de allí porque sabían perfectamente que yo no habría permitido lo que su madre y su hermano le hicieron», sentenció con contundencia.

Según explicó la niñera, su alejamiento puntual de la finca no fue casual, sino una maniobra orquestada para evitar que intercediera en defensa de la joven durante aquel castigo.

Duros dardos contra Agustín Pantoja: «Tirado en el sofá viendo telenovelas»

Más allá de los castigos impuestos a Isa Pantoja, Dulce también aprovechó su intervención para retratar el día a día de la familia y el comportamiento de los hermanos de la cantante, Agustín y Juan Pantoja, a quienes acusa de aprovecharse sistemáticamente de la posición y el patrimonio de Isabel.

La exempleada reveló la supuesta desatención hacia la matriarca del clan, Doña Ana, en sus últimos años:

  • El papel de Agustín: «La mujer se hartaba de llamarles desde esta habitación, chillando, y el señorito [Agustín] tirado en el sofá viendo telenovelas, que hasta se sabía los diálogos de memoria», relató con indignación.
  • Falta de atención: Según su testimonio, tanto Agustín como Juan ignoraban con frecuencia las llamadas de auxilio de su madre, dejando las tareas de cuidado sobre los hombros del servicio.

Las revelaciones de Dulce vuelven a poner en el foco mediático la compleja convivencia en Cantora y reabren las heridas de una fractura familiar que parece no tener retorno.

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