
MADRID — La delicada situación en la frontera con Ceuta y la llegada masiva de migrantes procedentes de Marruecos y Argelia ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad informativa. Ante las impactantes imágenes y las trágicas cifras que han desbordado a la ciudad autónoma, numerosas figuras públicas han querido compartir sus reflexiones en el entorno digital.
Entre ellas destaca Isa Pantoja, quien ha querido hablar en primera persona tras haber pasado unos días de vacaciones de verano en Marruecos junto a su marido, Asraf Beno, y sus dos hijos, Alberto y Cairo.
Un testimonio directo desde Tánger: «Iban mujeres, niños y bebés»
A través de varios vídeos en sus historias de Instagram, la colaboradora de televisión ha relatado el momento exacto en el que presenció el desplazamiento de cientos de personas mientras regresaba con su familia de un parque acuático cerca de Tánger.
Isa describió con emoción el duro escenario que vio desde su vehículo:
- El perfil de la multitud: «Se les notaba cansados, que llevaban ya tiempo. Eran mayoritariamente chavales jóvenes y luego mujeres, niños que iban andando de la mano de sus madres, o incluso bebés», explicó.
- El gesto de solidaridad: Al no comprender inicialmente la magnitud de lo que ocurría, la familia no dudó en repartir las botellas de agua que llevaban en el coche a quienes se lo pedían. «Nos dijeron ‘Que Dios te bendiga’, superilusionados, felices», recordó.
Empatía con Ceuta y un firme alegato contra el odio
Tras conocer el alcance de la crisis y las difíciles horas vividas por la población de la ciudad autónoma, Isa Pantoja quiso empatizar con los vecinos de Ceuta, señalando que «merecen vivir con seguridad y protección» ante una situación provocado por personas que actúan desde la más absoluta desesperación por conseguir comida y agua.
No obstante, la hija de Isabel Pantoja ha aprovechado su altavoz mediático para lanzar un contundente mensaje frente a los discursos extremistas que han proliferado en las redes sociales:
«Dejemos de culpabilizar al más débil. Se puede exigir una buena gestión de fronteras sin deshumanizar. Antes que migrantes, musulmanes o marroquíes, somos personas.»
Isa concluyó pidiendo que se depuren responsabilidades «a las personas que realmente toman decisiones importantes» y no a quienes menos tienen, asegurando que habla «desde el corazón» y rechazando de pleno sumarse a los mensajes de odio o señalar a culpables en un conflicto tan complejo.