
MADRID — La eterna sombra mediática de Terelu Campos sobre Carmen Borrego ha sido uno de los ejes vertebradores del popular clan televisivo durante décadas. Tras años desempeñando roles de hermana mayor y menor bajo el escrutinio público, la menor de las Campos ha decidido dar un paso al frente para reivindicar su propio espacio en los platós y desprenderse definitivamente de viejos complejos.
En un tenso cara a cara reciente entre ambas, Borrego se mostró más firme que nunca, abordando abiertamente las acusaciones de haber vivido bajo la etiqueta de «Campos de segunda» o incluso «de tercera».
«Nunca mi familia me consideró de segunda»
Durante años, la percepción mediática situaba a Carmen y a su hijo en un escalón inferior dentro del árbol genealógico frente al protagonismo estelar de Terelu y su hija Alejandra Rubio. Una etiqueta social que Borrego reconoce haberle dolido en lo más profundo:
«Sí me ha dolido que haya mucha gente que haya pensado que mi hijo y yo hemos sido de segunda e incluso de tercera», confesó abiertamente. No obstante, quiso matizar que esa jerarquía nunca existió en el hogar: «Mi familia no me ha considerado nunca de segunda».
La anécdota de la infancia que refleja el carácter «marimandón» de Terelu
Para ilustrar la marcada personalidad de su hermana y el peso que ejerció sobre ella desde pequeñas, Carmen no dudó en recordar entre risas una descriptiva anécdota de la niñez que resume a la perfección el carácter de Terelu:
- El juego de las profesoras: «Jugábamos a profesoras y alumnos, me tenía toda la tarde haciendo dictados y cuentas. Y cuando me tocaba a mí ser la profe, decía que ya no quería jugar más», relató para ejemplificar cómo Terelu le ha «impuesto» su criterio de siempre.
- Hermana marimandona: Reconociendo que ambas son muy distintas, Carmen definió a Terelu como bastante marimandona, una actitud que marcó su dinámica fraternal.
Un lugar propio en la televisión sin destruir la familia
Lejos de querer iniciar una guerra encarnizada, Carmen Borrego ha aclarado que reconoce el intachable bagaje televisivo de Terelu: «Mi hermana ha sido una grandísima profesional de este medio y yo siempre le he dado su sitio». Sin embargo, la colaboradora reclama el reconocimiento de su propia carrera tras décadas trabajando delante y detrás de las cámaras: «Yo llevo muchos años en el medio y también he tenido derecho a tener mi sitio».
Finalmente, Carmen concluyó con un mensaje de madurez y reconciliación, asegurando que ha aprendido a «relativizar» y que no piensa «llevarse la familia por delante por no estar de acuerdo», marcando así el inicio de una nueva etapa de independencia y reafirmación pública.