
El plató de De Viernes se convirtió en el escenario de una de las broncas más tensas de la temporada televisiva. Anabel Pantoja, colaboradora habitual e influencer, protagonizó un duro enfrentamiento en directo al denunciar la constante presión mediática a la que, según su testimonio, están sometidos tanto ella como el resto de los miembros de su familia. Un debate sobre el acoso periodístico que derivó en un cruce de reproches de alta intensidad con varios de los tertulianos presentes en el programa.
La tensión alcanzó su punto crítico cuando Pantoja, visiblemente molesta por el tratamiento que se le da a las informaciones sobre su entorno personal, estalló ante las cámaras con una tajante declaración de intenciones. «Sin Pantoja se vende una mierda», soltó la colaboradora para afear al medio televisivo y a los periodistas el interés desmedido que genera de manera sistemática el célebre apellido. La frase desató un inmediato murmullo en el plató y elevó la temperatura de un debate donde se cuestionó el límite entre el interés público y la persecución mediática.
El clima terminó de enrarecerse al intervenir figuras clave del panorama del corazón como Terelu Campos y Lydia Lozano. Lo que comenzó como una discusión sobre la ética periodística derivó en una cascada de reproches cruzados, donde se desempolvaron episodios del pasado televisivo de Anabel Pantoja y se cuestionó la coherencia de su discurso al haber formado parte activa del negocio del entretenimiento durante años. A pesar de los intentos de reconducir la mesa de debate, la brecha entre la influencer y las veteranas colaboradoras dejó al descubierto la incomodidad recurrente con la que la saga familiar gestiona la atención mediática.